Un lugar digno para los sin nombre.
Felipe Villegas, El Correo de Andalucía.
Un enjambre de huesos, pelos raídos y balas se amontonan en cinco zonas del subuelo del cementerio de San Fernando. Son las fosas comunes en las que los golpistas sepultaron su odio hacia los rojos. Una asociación reclama su protección y conservación para convertirlos en “lugares de memoria”.
Si las tapias del camposanto tuviesen el don de la palabra, escupirían con violencia el silbido de tanta metralla tiroteada a quemarropa contra gente desarmada, sacada de sus casas a la fuerza o de la cárcel a horas intempestivas para acribillarlos por disentir de una España que se alzaba cual Caín contra el Abel legalmente republicano aquel tórrido julio del 36.
Décadas después, sigue habiendo heridas que cicatrizar y cuentas que ajustar, eso sí, sin violencia. Cuentas que no saben a revanchismo, sino a justicia, la de unas familias que desean ver con sus propios ojos –antes de que sigan muriéndose con la pena– cómo los restos de sus represaliados de modo tan vil disponen, si no una sepultura digna y nominal, al menos un lugar con más decoro del que actualmente se consiente.
Es en este empeño en el que ha surgido la iniciativa de la Asociación Foro por la Memoria de Sevilla, una de tantas surgidas al calor de un movimiento imparable –el de la reivindicación de la Memoria Histórica– que, ya era hora, cuenta al menos con una ley en la que amparar sus cuitas. Esta entidad, que preside Daniel Sánchez, ha elaborado un informe a resultas de una serie de investigaciones llevadas a cabo en colaboración de testigos, historiadores y miembros de colectivos vecinos –caso de la Asociación Andaluza de la Memoria Histórica y Justicia–.
Dicha investigación preliminar, acometida por los arqueólogos Juan Luis Castro Fernández y Daniel Barragán Mallofret –curtidos en esto de excavar fosas comunes para rastrear, tras los análisis de ADN, las identidades de tantos fusilados al revoltillo–, les ha llevado a elaborar una planimetría del cementerio de San Fernando en la que localizan cinco fosas comunes, unas más grandes que otras.
Su ubicación, más o menos, se sabía porque por fortuna quedan testigos de aquel horror que han ayudado a su delimitación a ojo de buen cubero –a falta de poder acometer una investigación más exhaustiva–;pero ahora quieren ir un paso más allá para reclamar, a partir de ese plano y de la vergüenza que supone mantener tal cual esa doliente realidad, “la protección, conservación y transformación de estas grandes fosas comunes en lugares de memoria, sitios con el decoro y respeto debidos en los que cualquier familiar pueda recordar sin ningún miedo y con la cabeza bien alta a los suyos”.
Buscando eco. La demanda de la Asociación Foro por la Memoria de Sevilla ha llegado ya al Ayuntamiento de Sevilla. “Nuestro objetivo es que el Consistorio en Pleno sea sensible y por unanimidad acuerde dar ese paso y dignificar estas fosas comunes”, se advierte.
No estarán solos. Izquierda Unida, de entrada, ya se ha pronunciado por boca de Antonio Rodrigo Torrijos, primer teniente de alcalde: “Tengan todo mi respeto y solidaridad las familias y organizaciones que están reclamando el estudio y dignificación de las fosas de los asesinados por el franquismo. Y este Ayuntamiento, o por lo menos esta Tenencia de Alcaldía, les ofrecerá su respaldo”.
Y concreta más: “En el cementerio hay cinco fosas comunes y la que el Ayuntamiento tiene recuperada es una con más de 3.000 cadáveres, que es justamente la que recordamos cada 14 de abril. Pues bien, aparte de atender a los miembros de la Asociación Foro por la Memoria de Sevilla, hemos trasladado a la dirección del cementerio y a la delegación de la que depende que no se puede construir en las zonas de afección de las fosas”, afirma Torrijos, quien recuerda que “ya una vez paramos la obra del nuevo crematorio por esto mismo”. “Allí tienen instrucciones precisas de lo que se puede o no hacer”, afina.
Y no es baladí el asunto. Según la Asociación Foro por la Memoria de Sevilla, hay algunas fosas comunes “afectadas por construcciones actuales, entre las que destaca una línea de mausoleos sobre la fosa número 1. Y pedimos que se actúe urgentemente también en la 2 y la 3, también acechadas”, alegan.
















Por D. José Mª García Márquez, he tenido conocimiento de mi tio Juan de Tena Santos, que fué detenido y fusilado injustmante con 17 años, por ser su padre (mi abuelo) miembro del Partido Socialista, hasta el dia de ayer, desde el 14 de noviembre de 1936, la única noticia que tenia mi familia, era que lo sacaron de la carcel de Sevilla junto con mas presos por la noche. Hoy gracias al señor García Marquez, sabemos que el 12 de noviembre de 1936, fue trasladado desde la Prisión Provincial a la Delegación de Orden Público, sin que retornara a la prisión. Salió con un grupo de detenidos (varios de los cuales están documentados como asesinados) y el firmante del recibo de los presos sacados fue Felipe Martelo (de Orden Público). Fusilado en la tapia derecha del Cementerio de Sevilla y enterrado en la fosa común. Mi familia necesita saber que sucederá con los restos de mi tio, hoy podemos decir donde está enterrado. Les ruego me informen de las decisiones que se realizarán con las fosas comunes y que acciones legales podemos realizar para que mi tio repose en paz junto a sus padres. Actualmente he solicitado el expediente de mi tio a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias.
Espero sus noticias gracias y un saludo,
Victoria de Tena
Estimada Victoria:
-Decirte que desde el Partido, se trabaja con el Foro por la Memoria, de la cual yo soy su Secretario. Decirte que hace poco tiempo que estuvimos denunciando la existencia de al menos 3 fosas comunes en el cementerio de Sevilla. Tomamos nota de los datos de tu familiar, y cuando tengamos opción de hacer algo, lo haremos en defensa de la libertad y la democracia. Gracias a familiares como el tuyo Victoria, la palabra democracia se escribe con letras mayúsculas.
También decirte Victoria que estas indagaciones no son fáciles y si muy tortuosas, pero lo conseguiremos. Salud